Calzada Romana de Galapagar
Está incluida en el Plan de Yacimientos Visitables de la región.
El Imperio Romano en Galapagar nos dejó la Vía XXIV Antonina, una calzada romana del siglo III d.c., que cruza el Municipio en diagonal de norte a sur, pasando por varios sitios: los Llanos de San Bartolomé, El Guijo, el Toril, el Congosto, la Casa Amarilla, Matamora. Esta vía unía Segovia con Complutum la actual Alcalá de Henares.
Los tramos mejor conservados se encuentran cerca del Puente de El Toril, con una extensión aproximada de 200 metros, y en el Descansero de La Pocilla, (junto a La Casa de Cultura de Galapagar) con alrededor de 43 metros de longitud.
La calzada romana está catalogada como vía pecuaria, formando parte del Cordel de Suertes Nuevas, subsidiario de la Cañada Real Segoviana. Su estructura está compuesta por grandes losas de piedra asentadas sobre pequeñas piedras de granito y cuarzo sin la utilización de argamasa.
A principios de nuestra era, entre los años 213 y 217 d. C., los romanos construyeron una calzada, la Vía Antonina, que unía Mérida con Zaragoza. Esta calzada pasaba por Segovia, atravesaba Galapagar, seguía por Titulcia y Alcalá de Henares, y de ahí llegaba hasta Zaragoza. 
Cruza el municipio en diagonal de Norte a Sur, pasando por los Llanos de San Bartolome, el Guijo, el Toral, el Congosto, la Casa Amarilla, Matadora.
El tramo mejor conservado, de unos 200 metros, se encuentra cerca del Puente del Toril y en el Descansadero de la Pocilla con otros 43 metros.
De aquella antigua Vía Antonina, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha conseguido recuperar el tramo que pasa por Galapagar, ubicado en la vía pecuaria “Cordel de Suertes Nuevas, en el entorno del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. Se trata de un tramo de unos 200 metros de longitud y ocho metros de ancho, que viene del Puerto de Fuenfría.
Actualmente se está trabajando en la recuperación de la calzada a la altura de Fuenfría en Cercedilla y en Collado Mediano. 
Se localizó -ademas- un Miliario en el tramo de la calzada de la época del emperador Caracalla entre el 213 al 217 d.c. El Miliario es una piedra o columna que señala una milla (medida romana que equivale a 1.480 metros) y donde se realizaban inscripciones conmemorativas.
Actualmente se encuentra en dependencias del Ayuntamiento, donde fue trasladado hace más de veinte años para evitar su pérdida o robo.
Las fuentes sobre caminería de época romana y visigoda en la zona se reducen a dos: el Itinerario de Antonino y el Anónimo de Rávena. No obstante, ambos documentos son muy discutidos. Según el Itinerario de Antonino, las vías romanas que atraviesan la actual Comunidad de Madrid son la A24, la A25 y la A29, todas ellas desde Mérida a Zaragoza (aunque la tercera, vía Lusitania). En realidad tendríamos dos vías: una que iría de Segovia a Ocaña (Toledo), por la zona de Galapagar, y otra de Talavera de la Reina a Alcalá de Henares pasando por Toledo.
Desde allí, la vía iría por Galapagar, en donde se ha encontrado un miliario de Caracalla (recogido en las dependencias del ayuntamiento), y en cuyo término municipal se ha excavado un tramo de calzada.
El tramo intervenido constaba de dos tramos de 200 y 40 m de longitud, con una orientación general noroeste-sureste. A estos dos tramos ya conocidos se añadió durante la intervención un tercero, al norte de los anteriores, enterrado y en aparente buen estado de conservación, al haber quedado oculto por el talud de la carretera. Además, prospecciones sobre el terreno complementarias de los trabajos permitieron documentar un cuarto tramo que prolonga la calzada por el lado oeste de la carretera, y cuyos restos se prolongan en una longitud aproximada de 3,5 km en dirección al Puente del Herreño.
Una limpieza superficial y dos catas “permitieron determinar las características constructivas de la calzada y establecer la anchura media del empedrado, que quedó cifrada en torno a los 8 m”. La técnica constructiva consistía en “grandes losas asentadas sin argamasa sobre pequeñas piedras de granito y cuarzo”. Su grado de conservación era bueno, pero las excavaciones no proporcionaron material arqueológico alguno que pudiera otorgar una cronología a los restos.
Los arqueólogos que realizaron la excavación mantienen que su datación es romana, basándose en que la vía está en el corredor de la vía romana que procede del Puerto de la Fuenfría, y también en la aparición de un miliario descubierto en la década de 1970 y custodiado en el antiguo calabozo del ayuntamiento galapagueño, muy cerca de donde fue encontrado. 
Siguiendo hacia el sureste, en dirección al centro de Galapagar, junto al Centro Cultural la Pocilla, se encuentra otro tramo corto al descubierto.
Un poco más al sur, la calzada pasa al otro lado de la valla y penetra en el interior de la parcela adyacente, desde donde se dirigiría ya hacia la Plaza Mayor de Galapagar, en cuyas cercanías (calle Torrelodones) apareció el susodicho miliario.
Galapagar, 10 de septiembre de 2009.
Fdo: Severiano González.