Fresnos
El fresno vive su momento el mes de febrero, cuando sus peculiares flores se abren en las riberas de los ríos. Este árbol,
muy presente en la Península, fue venerado hace miles de años por los celtas e incluso hoy en día perduran algunas supersticiones en torno a él.
La más llamativa de todas la protagonizan las serpientes, en especial las peligrosas víboras.
Según dice la tradición, las serpientes odian los fresnos y, de hecho, jamás se encontrará ninguna bajo la sombra de este árbol.
Es tal su aversión al árbol, que el griego Dioscórides contaba en el siglo I d.c. que “si dentro de un cerco hecho con hojas de fresno
pusiéramos en una parte una serpiente y en otra brasas encendidas, la serpiente se allegará más al fuego que al fresno”.
El fresno es muy importante, también, en la mitología nórdica, donde el árbol del mundo, llamado Yggdrasil,
es un enorme fresno del que todo brota.
Galapagar, 23 de julio de 2009.
Fdo: rpbarreiro.